jueves, 24 de agosto de 2017

Avaricia y ambición desvirtualizan la Historia | Paula Chacón



Un ensayo del documental "Atapuerca: el misterio de la evolución humana".
Cuando la avaricia y la ambición se apoderan de nosotros, no nos permiten ver más allá de nuestros intereses. Desde el desconocimiento de una historiadora en formación, personalmente considero que hay cuestiones por las que un historiador no debe dejarse llevar, estas son las incongruencias, los objetivos de venta, la rentabilidad y en consecuencia la avaricia y una ambición llevada al extremo. 

Probablemente, partiendo de la emoción y la satisfacción que supuso para Arsuaga y su equipo, el hallazgo de Atapuerca y sus revelaciones tan prometedoras, éstos se dejaran llevar por ese cocktail que con anterioridad definía. 

Cuando menciono el término “incongruencias”, me refiero a un largo etcétera que podríamos resumir en tres temas clave con múltiples afirmaciones ilógicas; hablo de: sexismo, supuesto canibalismo y religión. 

En lo que se refiere al sexismo, el documental se sume en un claro lenguaje sexista y patriarcal. Además, se realizan una serie de relaciones cuya ilógica resulta insultante, un ejemplo muy claro, es la famosa “Cadera de Elvis”: una cadera masculina mediante la cual se atreven a afirmar que el acto de alumbrar es indoloro pues el canal es más ancho. La pasividad con la que se hace uso del carácter sexista no es sólo discutible en el documental, es una clara evidencia y un ejemplo esclarecedor de la propia pasividad social ante el tema. 

Respecto al canibalismo, la gradación de falta de congruencia es atroz. En primer lugar, se nos expone un canibalismo a causa de una hambruna, sin embargo, esta necesidad de alimentarse se atribuye también a la “primera práctica agresiva”. Es casi una tergiversación llegar a relacionar una necesidad con una agresión. El premio a la ilógica se lo atribuyo a la mención de comerse la médula de individuos fallecidos; cuando nos hablan de canibalismo lo atribuyen a supervivencia, para más adelante exponerlo como un rito o culto. 

A lo que llamamos mundo simbólico, de sobra conocemos que atribuimos a culto, religión o simbología aquello que desconocemos o no alcanzamos a interpretar. A parte de lo anterior y sin apoyarse coherentemente en material, afirman la existencia de una supresión sexual en las sociedades antiguas de Atapuerca, donde se consideraba la importancia simbólica de la virginidad. 

A modo de conclusión, me gustaría destacar por qué deduzco las existencias de tantas y muy disparatadas incongruencias a lo largo de todo el documental, informaciones muy poco esclarecedoras, rodeadas de un halo de misterio, que debería quedarse al margen de lo que denominamos Historia. Considero que lejos de cumplir uno de los cometidos finales de la Arqueología: informar a la sociedad; se han limitado a tratar de informar mediante la desinformación, además de anteponer intereses de venta o rentabilidad ante lo verdaderamente histórico. Para mí y con todos mis respetos a los investigadores y su labor, han cometido el error de estudiar un método propagandístico que les asegurase ventas, ante un modo de lanzar información histórica a las personas de a pie. 

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