domingo, 30 de julio de 2017

¿Libres o Sometidas? | Paula Chacón

Un ensayo de la obra "El pasado no es neutro: el cuerpo femenino 
como maternidad y forma de representación social"

Las limitaciones de la Arqueología subyacen en las interpretaciones que a los hallazgos se les da, daños colaterales de obligada aceptación para conocer el pasado. Sin embargo, éstas pueden destinarse a trasladar el presente al pasado o a crear la trayectoria más lógica y carente de grandes evoluciones y progresos (gran amenaza para el mantenimiento del patriarcado).

Por desgracia, es imposible conocer a ciencia cierta si el 100% de la información que nos llega, es 100% real, probablemente ninguno de los porcentajes alcance su mitad. Partiendo de esta premisa, así como de los hallazgos arqueológicos y filtrando con la mayor objetividad posible la información que nos llega, podemos concretar dos posibilidades sobre el papel de la mujer en el pasado y cómo afecta la actual:


- En primer lugar, podemos pensar que la desigualdad existente en la actualidad es fruto afianzado en nuestra subconsciente debido a una desigualdad primitiva; catalogando como natural la división sexual del trabajo.
- En segunda instancia, mucho más esperanzadora, podemos creer en la convivencia y el trabajo conjunto de hombres y mujeres de la antigüedad; dando lugar a la huida constante de la mujer actual de la pasividad y el sometimiento al que el patriarcado la expone.


Los comportamientos que acompañan a la división sexual del trabajo son los precursores de pensamientos inculcados en nuestras mentes, a través de prop
aganda vacía e implantados como “originales” e impensablemente incambiables en nuestra sociedad, que hasta entre nosotras, como mujeres, nos cuestionamos nuestra propia viabilidad y valor en términos como: “Ya se te va pasando el arroz” o “Tendrías que ser más mujer de tu casa”.

Como cualquier fenómeno social, es trabajo de todos buscar una solución que convenga a todos, donde no exista cabida para sometimiento y sometidos. Patriarcado y esclavitud no dictan tanta diferencia entre sí, teniendo pues, en cuenta cómo la sociedad patriarcal expone a la mujer como objeto material, individuo obligado por la Naturaleza a crear vida, dar placer y ser sometida al trabajo doméstico.


Concluyendo con unas acertadas palabras Pateman, C. (1988): “La construcción patriarcal de la diferencia entre la masculinidad y la feminidad es la diferencia política entre la libertad y el sometimiento”. Me gustaría complementar sus palabras con una reflexión propia, teniendo en cuenta que existen organismos más poderosos interesados por mantener un sistema patriarcal, entre los cuales uno de sus factores sea la división sexual del trabajo; como individuos civiles es nuestra labor luchar por nuestro bien común y por el de los sujetos venideros, haciendo por tanto uso de nuestra mayor arma que no es otra que el conocimiento, el aprendizaje y la constante iniciativa por el progreso y la evolución.


Si no dejamos de aprender, no dejaremos de evolucionar y crearemos un futuro más
justo y menos dividido.
  

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