viernes, 30 de junio de 2017

La Desigualdad Como Interés | Paula Chacón


Un ensayo del artículo: “Trabajo y Sociedad en Arqueología.

Producciones y relaciones vs. orígenes y desigualdades”

Conocer a través de los restos materiales del pasado que permanecen en la actualidad, cómo vivían las sociedades de antaño y cuáles (si las había), eran las normas que las regían, es una de las mayores labores que la Arqueología lleva a cabo. Así como la Historia, a través de la Arqueología podemos saber el origen que nos ha llevado a ser lo que hoy somos. ¿Por qué existe en la actualidad tanta desigualdad social y sexual? ¿Ha sido siempre así? ¿Cosa de todos o de unos pocos?

Tanto la desigualdad social como la sexual es evidente en nuestro día a día, en el presente; sin embargo, ciertas tendencias tratan de fomentar una “venda en los ojos” que anule la realidad. El fin exacto lo desconozco, pero no obvio el control de una mayoría mediante el poder de unos pocos. Es, pues, negar la evidencia lo que nos impide conocer el proceso mediante el cual viene precedido el progreso, un avance hacía un aprendizaje y/o un conocimiento (que no afirmo algo mejor).

Luchar contra la desigualdad (social o sexual), no implica luchar por la igualdad; es decir, siendo realistas todos tenemos un estatus y unas condiciones biológicas diferentes entre sí que crean nuestra autenticidad. Si bien, la desigualdad impide el avance social colectivo; es entonces la lucha constante contra la desigualdad, una clara
reivindicación de una justa y merecida equidad.

Centrándome en la desigualdad social, muy marcada en base a dónde y en qué condiciones nazcamos, seguida del recorrido que decidamos tomar a lo largo de nuestra vida, es prácticamente complicado que un individuo nacido en la precariedad del tercer mundo, alcance el mismo estatus social que un individuo nacido bajo los privilegios de una familia adinerada de una gran capital europea, por ejemplo. Partiendo del básico ejemplo anterior, y de una clara evidencia de desigualdad, argumento la reivindicación de la equidad basándome en que los derechos humanos deberían amparar a todos (los más fuertes y los más débiles), de este modo a raíz e independientemente de unas diferencias palpables podremos concretar un bien común.

Respecto a la desigualdad sexual, como lo anterior, es un trabajo de todos. En este caso, la evidencia de la diferencia entre sexos es brutal. Hombres y mujeres somos distintos por Naturaleza, sin embargo, ello no implica que uno deba prevalecer sobre el otro, he ahí el punto de inflexión: las relaciones de poder y sus respectivos intereses. La Arqueología, como muchas disciplinas casi en su totalidad ha de interpretarse y estas interpretaciones suelen atender a unos intereses, objetivos, creencias e ideologías. Conocer el pasado y hacer Historia, no es lo mismo y tristemente se fomenta más el reconstruir, interpretar o incluso inventar el pasado en base a unos fines que el tratar de
conocer lo que verdaderamente sucedió.

En definitiva y a modo de síntesis y conclusión, al margen de ideologías o fines, el que en la actualidad se mantenga una desigualdad general que presuntamente viene desde la antigüedad, no tiene más vuelta de hoja que el interés de la élite por mantener estas desigualdades en beneficio de sus intereses y su mantenimiento en el poder.  

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